Me contempló con cautela, como si se debatiese en decirme o no decirme algo que tenía atascado en la conciencia.
- ¿La quieres?- Preguntó al fin.
Nos miramos en silencio.
- Yo no sé querer a nadie. Ya lo sabes. Soy una egoísta y todo eso. Hablemos de otra cosa.

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