lunes, 31 de enero de 2011



Me contempló con cautela, como si se debatiese en decirme o no decirme algo que tenía atascado en la conciencia.


- ¿La quieres?- Preguntó al fin.

Nos miramos en silencio.

- Yo no sé querer a nadie. Ya lo sabes. Soy una egoísta y todo eso. Hablemos de otra cosa.